Reportaje realizado por Laia Ruich y Aitor Marichalar para TV3, Televisión de Catalunya

lunes, septiembre 11, 2006

Varias noticias

  • El próximo viernes 15 de septiembre grabaremos una entrevista para"Radio Años Luz" en la que hablaremos de la biografía y del profesor Fassman. Avisaremos hora de emisión.
  • Después de muchas vueltas, hemos localizado la película "Fascinación" en la que Fassman actuó junto a Arturo de Córdoba en 1949. La búsqueda nos ha permitido contar con una copia, con material escrito sobre el profesor y, lo más importante, hacer nuevos amigos. Gracias Enrique. Gracias Néstor. En cuanto nos llegue la copia digitalizada, escribiremos una entrada extensa sobre las vicisitudes que sufrió esta búsqueda hasta que intervino la magia y otra nota biográfica sobre la etapa bonaerense del profesor
  • Susana nos ha enviado un mensaje diciéndonos que el busto del profesor Fassman lo esculpió Manuel Reboredo. Gracias, Susana. ¿Alguien puede dar más detalles? ¿Alguien puede decirnos cómo contactar con el Sr. Reboredo?
  • Escribe desde Venezuela El Gran Henry. Fue íntimo amigo del profesor y sabe muchos detalles de su vida. También nos ofrece su colaboración y la aceptamos con todo nuestro agradecimiento.
  • En la próxima entrada trataremos un tema sugerido por otro mensaje: Brujos y curanderos.

viernes, septiembre 08, 2006

Fassman vive


Queríamos creer que el recuerdo del profesor Fassman aún vivía en aquellos que hubieran presenciado su espectáculo o asistido a sus cursos en América. Ahora tenemos la certeza y ha superado cuanto queríamos creer. En apenas tres semanas hemos recibido mensajes electrónicos de Argentina, Chile, Perú y Venezuela. Ahora podemos decir sin duda que el profesor Fassman vive, en un sentido más amplio que el estrictamente religioso. De todos los mensajes recibidos -que, por supuesto, hemos contestado personalmente- queremos compartir con ustedes uno que nos parece de gran interés por varios motivos. Nos lo envió desde Venezuela el Sr. Enrique Estéguy. Lo reproducimos en esta entrada que, como verán, tiene relación con la entrada anterior.

Mi muy estimada MARÍA:
No se puede imaginar el honor y el placer que me motiva el ponerme en relación con la hija de mi admirado PROFESOR FASSMAN.
Quiero iniciar mi correo-e informándole que soy Mago habiéndome profesionalizado a los 17 años. Puede obtener una información más detallada en mi página
www.abracadabra.com.ve .
Allí tomará conocimiento que he nacido en Francia y bastante cerca del origen de su padre ya que fue en la ciudad de Pau, en la base de los Pirineos pero del otro lado. Mi padre era nacido en Argentina, de padres franceses, por lo que tengo las dos nacionalidades. Antes de la guerra de 1939 toda la familia regresó a Argentina.
Allí vi, por primera vez, un Mago que me inoculó la pasión por el Arte. En la página que le he indicado encontrará toda esa historia.
Desde luego, apasionado como me encontraba, no me perdía la ocasión de poder admirar los Artistas que se presentaban en Buenos Aires, donde yo vivía. Entre ellos el PROFESOR FASSMAN.
Pude asistir a 3 de sus presentaciones en el Teatro Odeón, sobre la calle Esmeralda casi esquina
de la avenida Corrientes. El bello teatro, construido en 1927, fue demolido creo que en 1990 pese a la fuerte oposición de la ciudadanía pero, con la promesa de sus propietarios, de volver a construir, en el lugar, otro teatro. Hasta el día de hoy solo hay un estacionamiento para automóviles. Fue una terrible pérdida para la ciudad de Buenos Aires.
De esas presentaciones pude participar, como asistente por parte del público, en dos ocasiones. La primera en una demostración de hipnosis colectiva en la que, el PROFESOR FASSMAN, logró que no pudiera abrir los ojos y, en la segunda, que lo guiara mentalmente a realizar una tarea indicada por otro espectador libremente seleccionado por mi.
Esto último fue para mi algo notable. En esa época, que calculo por los años 1950, tendría unos 15 años y eran mis inicios en el Arte Mágico de manera que mis conocimientos eran algo elementales. Mi comentario de la experiencia a mi hermano mayor aún es relatada por él como yo se la conté por la impresión que me había causado.
Vuelvo a insistir sobre aquello que escribí en el artículo que permitió que nos conociéramos.
La personalidad del PROFESOR FASSMAN, su aspecto físico, su impactante presencia escénica, su histrionismo y la variedad de su repertorio, hacían del espectáculo unipersonal algo de fuerte impacto que le permitía alcanzar una formidable realidad a las experiencias que exhibía.
En esas oportunidades se presentaba solo y no llegué a conocer a DEYKA que, creo entender, era su madre.
Quedando a vuestras órdenes para cualquier cosa en la que pueda serle útil, e insistiendo en la satisfacción que representa para mi ponerme en comunicación con la hija del PROFESOR FASSMAN me despido, como es mi costumbre, con un fuerte abracadabrazo de
Enrique Estéguy ABRACADABRA
Damos las gracias al amigo Enrique y además recomendamos de todo corazón que visiten su página web. Es lo que llamamos en España una gozada por su amenidad y por su calidez humana.
Amigo Enrique: Esperamos que nos perdone por haber "robado" esta fotografía de su web, pero como usted mismo dice, esto es magia.

miércoles, septiembre 06, 2006

Fassman y el ilusionismo




Hemos recibido un comentario preguntándonos si Fassman hacía lo mismo que Anthony Blake. Anthony Blake es ilusionista –en nuestra opinión, el mejor en estos momentos. El ilusionismo es el arte de crear en el espectador la ilusión de que el artista puede alterar leyes inviolables de la naturaleza, hacer que lo imposible parezca realidad. En esta definición caben la prestidigitación, la magia, el mentalismo, el escapismo, la hipnosis de espectáculo... La respuesta es, pues, afirmativa. Fassman fue, entre otras cosas, ilusionista.

Fassman, siendo aún adolescente, empezó en un circo realizando números de ilusionismo en sus variantes de prestidigitación, magia y mentalismo. Posteriormente montó su espectáculo de mentalismo e hipnosis con el que adquirió fama internacional desde el principio de los 40, fama que conservó hasta su retirada de los escenarios en 1965. Resulta incomprensible que unos quieran considerar esa etapa como una vergüenza y que otros la nieguen como si hubiera sido vergonzosa. Una rápida reflexión revela lo absurdo de ambas posturas.

Sorprende encontrar libros, revistas, webs, artículos en los que el autor, en aras de un rigor científico y con tono de superioridad, informa a los que considera incautos sobre ciertos trucos del ilusionismo y, particularmente, de los espectáculos de mentalismo e hipnosis, imputando a los artistas el ánimo de engañar y estafar al espectador, tachándoles de charlatanes y farsantes. ¿Pero a quién se le ocurre hoy por hoy que un espectador de inteligencia normal y salud mental satisfactoria cree sin más que un sujeto ha sido cortado en tres trozos, que otro levita, que el artista desaparece del interior de un ataúd en llamas, etcétera, sin que medie truco alguno? ¿Qué ilusionista en su sano juicio pretende que el público crea realmente que tiene el poder de resucitar y recomponer a un voluntario descuartizado o de teletransportarse o de adivinar los números de la lotería o de leer el pensamiento de cualquiera que se le ponga delante?

Todos sabemos que el ilusionismo consiste en crear la ilusión de que ha sucedido algo que en realidad no puede suceder. Lo que el público valora es la habilidad del ilusionista para sorprenderle y convencerle. Es aquí donde se establece la diferencia. El público se siente estafado –y con todo derecho- cuando el ilusionista es mediocre o simplemente malo, es decir, cuando sólo ofrece números ya muy vistos o cuando el truco se hace evidente y la ilusión se esfuma. El público se siente satisfecho cuando el ilusionista logra despertarle la ilusión, crear durante unos instantes la ficción de que existe una magia omnipotente. A lo que no tiene derecho alguien que acude a un espectáculo de ilusionismo es a exigir que no haya truco o que el ilusionista empiece el espectáculo anunciando al respetable que hay truco en todo lo que van a ver. Lo primero sería de una estupidez patológica tratándose de un adulto, Lo segundo se presupone y a nadie se le ocurre empezar una fiesta aguándola. Anthony Blake utiliza una fórmula al final de sus números advirtiendo que todo lo que hemos visto está en nuestra imaginación y que no le demos más vueltas. Es un final impactante que en lugar de desnudar el misterio y deshacer la ilusión, consigue el efecto contrario.
Un ilusionista requiere la misma formación que un actor en cuanto a expresión corporal, dicción, improvisación, entrenamiento físico y mental y, además, creatividad en la preparación de sus números. Para llegar a la excelencia, a todo lo anterior tiene que unirse ese ingrediente misterioso y que se concede sólo a unos pocos de un modo aparentemente aleatorio: el talento. Es esta combinación de talento y esfuerzo lo que proporciona la fama y el prestigio a los mejores. Anthony Blake es el ejemplo más reciente. Fassman lo fue cuando se dedicaba al espectáculo. El celo bienintencionado de algunos admiradores del profesor hace que se nieguen a aceptar que fue un ilusionista. Lo fue y fue excelente. Y no es cierto que él renegara de esa etapa de su carrera profesional. Fassman hacía juegos de prestidigitación en privado siempre que se lo pedían y siguió realizando algunos de sus números ante los alumnos de sus cursos de Dinámica Mental para demostrar algunas de las cosas que enseñaba. Sus éxitos posteriores como profesor y como psicoterapeuta no tienen por qué eclipsar sus triunfos en los teatros ni hay motivo alguno para que esos triunfos se consideren una mancha vergonzosa en su pasado. Por el contrario, ilusionismo, docencia y psicoterapia se conjugan en la biografía de José Mir Rocafort para demostrar sus cualidades extraordinarias.

Queda una pregunta en el aire. ¿Es posible que el entrenamiento y la práctica constante incidan en las facultades de un buen mentalista e hipnotizador de espectáculo consiguiendo desarrollarlas a un grado superior a lo normal?

viernes, septiembre 01, 2006

¿Quién era Deyka?





1945. Fassman presenta su espectáculo en Madrid con gran éxito. Entre el público que asiste a una de sus funciones, una chica madrileña queda prendada del hipnotizador y decide conocerle personalmente. Al terminar la función se presenta en el camerino. Fassman la recibe y corresponde en el acto a su admiración. Tiene ante sí a una mujer de 20 años de una belleza singular en la que destacan, sobre todo, unos ojos rasgados de mirada intensa. Animosa, seductora y con un toque de arrogancia, Fassman intuye enseguida el éxito que una mujer así tendría sobre un escenario. Unas semanas después, Josefina de la Iglesia, rebautizada para el espectáculo como Deyka, aparece frente a las candilejas con un vestido largo de lentejuelas blancas. Fassman le venda los ojos y baja a la platea para trasmitirle desde allí “telepáticamente” los objetos que le van entregando los espectadores. Es un truco sencillo pero la belleza y la personalidad de la mujer ponen al público en pie para aplaudirla.



José Mir Rocafort se casó con Josefina de la Iglesia Gil en Madrid el 10 de noviembre de 1946. Fassman y Deyka empezaron inmediatamente una gira por España y América. El espectáculo viajó de país en país con éxitos extraordinarios. La única hija que tendría el matrimonio nació en Buenos Aires, Argentina, por imperativos de la agenda. Tras un breve descanso forzoso, el espectáculo continuó.

José y Josefina se divorciaron en Puerto Rico tras diez años intensos. Fassman siguió su camino profesional sin más incidente que un vacío sobre el escenario que resultaría insustituible. Deyka decidió seguir por su cuenta en solitario, una decisión que en aquella época era inconcebible en una mujer. “Única en el mundo en su género,” rezaban sus afiches, y era cierto. Era la única mujer hipnotizadora y mentalista en aquel momento. Empezó hipnotizando en su propio programa de televisión en Puerto Rico con el pseudónimo de Mrs. Fassman. Otra vez como Deyka, llevó su espectáculo en gira por Suramérica. En Chile estuvo en cartelera durante meses en el mismo teatro realizando a la vez un programa diario en Radio Nacional Sociedad de Minería.

Josefina contrae matrimonio por segunda vez en Venezuela y se traslada a Puerto Rico. Con el nacimiento de su segunda hija decide reconvertir su vida profesional dedicándose a la publicidad. Nunca dejó de reconocer en público y en privado que todo cuanto sabía se lo debía a Fassman. Pero el talento, la voluntad y la valentía, sólo se los debió a sí misma.

Josefina de la Iglesia Gil, Mrs. Fassman, Deyka, falleció en Puerto Rico el 6 de julio de 2003.