Reportaje realizado por Laia Ruich y Aitor Marichalar para TV3, Televisión de Catalunya

jueves, noviembre 30, 2006

Nuevo amigo en Chile

Nos presentamos hace poco a Raúl Núñez Gálvez del IIEEChile para dar a conocer nuestra web. Su respuesta ha sido increíble. Juzguen ustedes mismos.

Maria:

EL IIEE de Chile ha emitido esta noticia el día de hoy a toda su base de datos, que consta de unos 6.000 personas elegidas por su dedicación a nuestras tematicas o relacionadas indirectamente con estas.
Saludos
Raúl

Asunto: [Lista_Orion] IIEE de Chile informa: Biografía del Professor Fassman
Biografía del Profesor Fassman
Interesante proyecto
Maria Mir y Ana Braga han creado este proyecto para dar a conocer a las futuras generaciones interesadas en estos temas, y público en general, la vida de una persona que no pasó desapercibido por este mundo.
José Mir Rocafort, nombre real del profesor Fassman, asombró a cuantos le conocieron. Era ilusionista, mentalista, hipnotizador, psicólogo, parapsicólogo, entre muchas otras cosas.
José Mir Rocafort, Fassman, nació en Sort, puerta de entrada al Pirineo catalán, el 30 de abril de 1909, y nos dejó en Barcelona el 22 de junio de 1991. En sus ochenta y tres años, hombre y personaje se mezclaron en el entramado de fantasía y realidad que compone su leyenda.
La biografía pretende descubrir al personaje público y al hombre privado para que sea su propia vida extraordinaria la que ofrezca las respuestas a sus enigmas...si las hay.
Suponemos que como muchas otras vertientes de enfoques, opiniones hay de todo tipo sobre su persona, más aún, en aquellos tiempos cuando se vivían estas temáticas en forma bastante ocultas.

En esta ocasión mencionaremos una opinión recopilada de la revista española "Enigmas" publicada y firmada por su director Lorenzo Fernández, que con fecha 18 de octubre de año 2000, se expresaba así de Fassman. Textual:

La intolerancia cultural y el negativismo inquisitorial no quisieron reconocer sus cualidades, y la ciencia academicista lo relegó al rincón de los repudiados, convencida de que la aplicación médica academicista que José quería mostrar al mundo no era sino un mero camelo en manos de un charlatán. De este modo, triste y proscrito, decidió entrar en el mundo del espectáculo para enseñar, de manera llana y popular, sus poderes a todos aquellos que desearan acudir a las funciones. Y así nació el profesor Fassman. Su presentación en Marsella fue el preludio de la victoriosa carrera que se avecinaba. Europa, África, América... Gentes de todos los continentes se iban rindiendo ante las increíbles facultades de Fassman, que con el paso de los años fue ganando un prestigio internacional de dimensiones inimaginables. Las dudas iniciales se convirtieron en un entusiasmo desmesurado por el nuevo descubrimiento. No en vano, a sus cursos de hipnosis práctica, impartidos principalmente a médicos y odontólogos de toda Suramérica, acudían decenas de profesionales. Con, el paso de los años fundó en España el “Instituto Parapsicológico Fassman”. Había regresado a su país por la puerta grande, con la certeza de que lo que en tiempos pasados defendió a capa y espada frente al escepticismo de la mayoría, no era sino la confirmación de que algo se estaba gestando, y los frutos, al fin, habían terminado por llegar.
Sus destacadas cualidades le han convertido por méritos propios en uno de los psíquicos más importantes del siglo XX, y sin lugar a dudas, en el mejor hipnotizador de todos los tiempos.
Las personas interesadas en aportar nueva información sobre la estadía de Fassman en Chile alrededor de los años 60` o en cualquier otro país de este continente pueden dirigirse a:
http:/www.fassman.es (Atención María Mir) y de paso conocer más de cerca la vida de este catalán universal que dedicó su existencia terrenal a estos temas heterodoxos.
Fuente:
IIEE de Chile
Equipo Redacción
iieechile@yahoo.con
Nos quedamos sin palabras y eso le contestamos. El profesor Fassman estará tan agradecido como nosotras. Si alguien pone en duda esta afirmación, le invitamos a leer "Un lugar sagrado" en la página Temas de la web. Nadie puede demostrar la existencia de Dios o de la vida después de la muerte...ni todo lo contrario. Y tampoco puede nadie cuestionar el derecho a creer.
Gracias, Raúl y sentimos no poner tu foto. La hemos buscado por la web del IIEEChile y no hemos podido encontrarla. A ver si te animas a compartir tu apariencia. Seguro que eres guapo. La generosidad y la belleza se llevan bien.

Ex-alumno curso 1977


Javier Akerman, naturópata e iridiólogo, ex-alumno del profesor Fassman nos envió un mensaje sobre su experiencia con el profesor en 1977. Lo compartimos con ustedes a continuación.

Estimada amiga:
Estaré encantado de colaborar en ello. Su padre ha sido para mi un Maestro, no solo de hipnosis.
Tengo su diploma firmado por él en 1977 en mi despacho. Recuerdo con especial nostalgia los cursos que impartía el profesor Fassman en la sala Cooper de Barcelona o los que también hice a distancia de Dinámica mental: inigualables. Sort tiene "suerte" de tener tan predilecto hijo.
Un cordial saludo,
Javier Akerman
Agradecemos que haya compartido con nosotros su recuerdo del profesor y esperamos que nos cuente más cosas para seguir compartiéndolas con ustedes. Javier está en: http://www.javierakerman.com

Madre y Vida



Muchos amigos nos han pedido que incluyeramos una foto de la piedra en la que el profesor Fassman escribió "A la meva mare, Pilar. Font Vida." Aquí la tienen. Esta piedra se encuentra en una fuente a la entrada del jardín. El tiempo y sus inclemencias han ido borrando las letras, pero no nos decidimos a repasarlas. Ustedes, ¿qué harían?

lunes, noviembre 27, 2006

La despedida

Acabo de grabar una entrevista para el programa “Atrévete” de Cadena Digital que se emitirá algún día de esta semana. Fue una entrevista divertida que me permitió hablar de una de las características más sobresalientes del profesor Fassman: su enorme y muy peculiar sentido del humor. Gracias a la reconocida eficiencia de Javier Cárdenas y al anecdotario humorístico del profesor, nos lo pasamos muy bien y creemos que también se divertirán los oyentes que la escuchen. Sin embargo, surgieron dos asuntos muy serios que necesitan explicación.

En un momento de la entrevista, Cárdenas me preguntó si mi padre había predicho su propia muerte. Contesté con un rotundo “no” porque comprendí en el acto que no era el momento adecuado para extenderme en explicaciones. La radio tiene su tiempo y una respuesta afirmativa sin matices hubiera supuesto una frivolidad que, tratándose del fallecimiento de mi padre, me resulta, naturalmente, inaceptable. Mi padre no predijo su muerte -como publicó un diario de la provincia de Lleida en grandes titulares a los pocos días de su fallecimiento- al modo en que un futurólogo hace sus predicciones en la prensa. No dijo a nadie que se moría y me consta sin ninguna duda que todos cuantos han afirmado lo contrario se lo han inventado. Pero, ¿sabía que su hora estaba próxima aunque no lo dijera? Tenemos indicios incuestionables para afirmarlo.

José Mir Rocafort, Fassman, padeció, durante nadie sabe cuánto tiempo, un cáncer osteogénico. Sufrió sus síntomas sin decírselo a nadie y sin acudir a su médico hasta que no pudo caminar. A sus ochenta y tres años decidió seguir impartiendo sus clases como si no le estuviese pasando nada, recurriendo a un bastón cuando la pierna enferma ya no le respondía. Siguió atendiendo a sus alumnos hasta en la habitación del hospital en el que estuvo ingresado unos días y siguió atendiéndolos en su casa hasta que la metástasis y los medicamentos hicieron mella en su cerebro y ya no pudo hablar. A nadie habló de su enfermedad y nunca mencionó la proximidad de su muerte. Del mismo modo en que decidió seguir trabajando, decidió guardarse lo que pensaba y lo que sentía sobre su propio fin. ¿Qué sabemos entonces? Sólo lo que pueda considerarse revelador en dos experiencias muy personales.

Volví a la casa de Sort con mi familia en agosto de 1991, dos semanas después del fallecimiento de mi padre. En la sala, sobre una butaca, encontramos un periódico abierto. Era del 11 de abril, sólo una semana antes de que mi padre decidiera, finalmente, ir al médico. Nos extrañó, tanto como encontrar varias almohadas al pie de su cama, evidentemente utilizadas para levantar las piernas. ¿Pero cómo había podido mi padre conducir de Barcelona a Sort -más de tres horas de viaje- en su estado y por qué no se lo comunicó a nadie? Un amigo suyo del pueblo nos confirmó que, en efecto, mi padre le había llamado por teléfono desde Sort en la noche del 11 de abril para decirle que estaba en la casa. Quedaron en verse al día siguiente, pero no se vieron. Mi padre volvió a Barcelona al amanecer, otras tres horas de viaje y de un dolor inimaginable. ¿Por qué quiso sufrirlo para pasar una sola noche en su casa de Sort, enfermo y solo?

Tardamos muy poco en encontrar la respuesta en el jardín. Junto a una fuente de piedra que está en la entrada, había un bote pequeño de pintura azul y una brocha. En una de las piedras de la fuente mi padre había pintado en grandes caracteres el nombre de su madre, Pilar, y la palabra Vida. Entendimos entonces aquel viaje relámpago, doloroso y arriesgado. Antes de permitir que los médicos le confirmaran lo que ya sabía, José Mir Rocafort había querido despedirse de su pueblo, de su casa y de la vida cuyo fin percibía. En ese momento, probablemente el más intenso de su vida, quiso rendir un último tributo a la persona que más había amado: su madre.

Otra de las preguntas de Javier Cárdenas fue si mi padre creía en fantasmas y si había tenido alguna experiencia con ellos. Nuevamente hubiera necesitado más tiempo del que concede una entrevista en la radio para matizar la respuesta. El tema de la presencia visible de espíritus en el mundo de los vivos es de una complejidad que no puede despacharse con un par de anécdotas El profesor Fassman nunca se lo tomó a la ligera y nosotros queremos mantenernos fieles a su pensamiento y a su modo de hacer. El espacio de esta bitácora también es limitado y no permite tratar el tema en profundidad. Lo haremos en la biografía. Pero sí puedo adelantar aquí una respuesta a la pregunta de Cárdenas, otra vez con un testimonio personal. Tuve una larga conversación a solas con mi padre en el hospital donde fue operado por una fractura espontánea del fémur. Entre otras cosas me contó, sin ningún dramatismo, con absoluta naturalidad, que hacía varios días que, cada noche, recibía la visita de su madre.

miércoles, noviembre 22, 2006

La lotería

Nos han hecho varias consultas sobre la relación del profesor Fassman con la lotería de Sort. Respondemos, en primer lugar, a un comunicante anónimo que dice saber que el profesor Fassman le aconsejó al lotero de la famosa administración "La Bruixa d'Or" que cambiara de local cada cuatro años porque de ese modo le tocaría el gordo. Nos pregunta qué hay de cierto en ello y si el lotero tiene la intención de volver a cambiar de local.

La verdad es que de cierto, nada en inguna de las dos preguntas. Si Fassman llegó a decir algo semejante al lotero, no cabe de duda de que lo hizo en broma. Fassman decía, lógicamente, que era imposible que la mente pudiera influir en la mecánica de las bolas y los bombos. Alguna vez realizó el truco de depositar el número ganador en una caja ante notario, como lo hizo recientemente Anthony Blake con una brillante puesta en escena. Y muchas veces daba un número de la suerte a quien se lo pediera. En estos casos lo explicaba diciendo que quien estaba convencido de su poder para adivinar números ganadores, no aceptaba una respuesta racional. Más valía, por lo tanto, darles algo, que no una negativa estéril.
Esta norma de conducta -por llamarlo así-, le jugó una mala pasada en una ocasión. Fassman llegó a La Habana con Deyka y su representante, Antonio Toscani, en 1949, contratado para realizar varios espectáculos. A efectos de promoción, én aquella época se llevaba a periodistas y fotógrafos a la escalerilla del avión para recibir a las celebridades. Fassman contaba que uno de los periodistas que había ido a recibirle se había puesto particularmente pesado insistiendo que dijera qué número saldría premiado en la lotería y que, para sacárselo de encima, le espetó los primeros números que se le pasaron por la imaginación. La cifra que Fassman dio fue publicada en la prensa y días después coincidió con el primer premio de la lotería.
Los efectos de esa coincidencia fueron muy desagradables. Por una parte, Fassman no podía salir ni al vestíbulo del hotel sin verse asediado por gente que le pedía el número ganador del sorteo siguiente. Por otro, pasó un rato de profundo malhumor expresado en voces que sólo sus paisanos habrían podido entender claramente. Fassman recriminaba al universo entero y sobre todo a sí mismo no haber comprado el número en cuestión. Le afectó especialmente el titular de uno de los periódicos: "Fassman millonario al adivinar el número ganador." Su reacción fue impublicable.

"Fascinación"

La web “Fassman, la biografía” ha absorbido todas nuestras horas. La hemos modificado y a partir de ahora se irá actualizando con periodicidad semanal. Queremos que sea una página viva y dinámica que sirva como fuente de información y referencia tanto sobe la vida del profesor Fassman como sobre los temas de parapsicología e hipnosis.
Pero su parte más dinámica seguirá siendo esta bitácora.
Aquí daremos las noticias sobre la marcha del proyecto para la biografía del profesor; publicaremos los comentarios más interesantes que se reciban aquí y en la web y responderemos a las consultas de los visitantes que puedan tener interés general. Lo más importante, sin embargo, seguirán siendo las notas biográficas y las anécdotas.
NOTICIAS
Hemos recibido la película “Fascinación” filmada en Buenos Aires, Argentina, en 1949 y protagonizada por Arturo de Córdoba. El Profesor Fassman tiene una aparición estelar de unos minutos representándose a sí mismo. La película pertenece a la colección de nuestro amigo Néstor Larrart, Rodomago, que nos envió una copia digitalizada, junto a unos programas de mano originales de dos espectáculos del profesor presentados en el Teatro Odeón, uno fechado en 1950 y el otro sin fecha que datamos entre 1956 y 1960 por aparecer, como ayudante del profesor, la Sra. Anna Fay, su pareja en aquellos tiempos. Agradecemos profundamente la generosidad y las molestias que se tomó Néstor y la mediación de nuestro amigo Enrique Estéguy, Abracadabra, que nos puso en contacto con él. En nombre del profesor Fassman, gracias de todo corazón a los dos.Publicaremos en la web a la mayor brevedad posible las escenas en las que aparece el profesor Fassman.
  • Recibimos la película y los programas con gran emoción. En el programa de 1950 aparece Deyka, una mujer con unas dotes extraordinarias que, como explicamos en una entrada anterior, tuvo una importancia decisiva en el espectáculo del profesor y en su propia biografía. Durante diez años les unió el matrimonio y el trabajo; durante casi cuarenta años más, les unió una hija en común; la atracción mutua, nunca superada, les unió durante toda su vida.
Y ahora vamos a confesar que la película nos daba un cierto reparo. Mi padre me había contado los avatares de la filmación. Para él, la experiencia fue tan desagradable que juró no volver a participar en otra película en su vida, y lo cumplió. En primer lugar, tuvo que meterse en un tanque de agua por exigencias de la escena en que una habitación se inunda. Era invierno y el agua estaba fría. Pero lo más irritante, contaba, fue que le sometieron a sesiones de maquillaje en las que le rizaban el pelo. Puede parecer algo trivial, pero yo comprendía su horror. Fassman era un hombre de su época, abierto y receptivo en su trabajo, pero tradicional en su vida privada. Le parecía que las tenacillas faltaban el respeto a su condición viril. Por otra parte, tenía un pelo hermoso y saludable que conservó hasta sus ochenta y tres años. Uno de los pasatiempos de mi infancia era ensayar peinados en su cabeza sentada en sus piernas. Algunos adultos procuraban apartarme en cuanto me veían con el peine, pero mi padre se prestaba a mi juego aunque el momento pareciera inoportuno a los demás. En sus últimos días, aún se enorgullecía de que a mi me gustara tanto su pelo.
Más allá de las anécdotas triviales, su participación en la película le produjo un malestar tan profundo que aún le duraba al recordarlo muchos años después. Por una parte, permitió que copiaran un número de su espectáculo revelando el truco. El número en cuestión era el truco del juego de palabras con que se descubre que el mentalista Víctor, Arturo de Córdoba, es un farsante. Fassman sabía que los trucos que utiliza un ilusionista no afectan a su honestidad y más tarde comprendió y manifestó en varias ocasiones que la revelación de esos trucos era una estupidez de mal gusto puesto que sólo servía para privar de ilusión al espectador (ver “Fassman y el ilusionismo” en la página "Temas"de la web).
Con esos antecedentes, pusimos la película enseguida con todos los reparos del mundo. Y nos llevamos una sorpresa, una sorpresa muy agradable porque muchas otras personas querían ver esa filmación. El profesor Fassman actúa representándose a sí mismo y el guión le trata con gran dignidad durante los escasos minutos en que aparece. Víctor, el mentalista representado por Arturo de Córdoba resulta ser un un farsante -algo muy discutible, como ya hemos dicho-, pero otros personajes dejan bien claro que el profesor Fassman es un hipnotizador reconocido por su trabajo y su seriedad. Además, el pelo rizado tampoco le sentaba mal.
Por las objeciones que el profesor Fassman manifestaba, nos cuestionamos la conveniencia de exhibir la película completa. Creemos haber encontrado una solución al dilema. Si llega a hacerse una exhibición pública en Sort, traeremos a un ilusionista que explique la naturaleza y la honestidad de esa profesión.
  • Nuestra amiga Genoveva Puiggrós, de Barcelona, tuvo la gran generosidad de pedir a TV3, la televisión de Cataluña, todos los programas en los que apareció el profesor Fassman. Nos regaló los vídeos, de cuatro horas de duración, y ahora nos anuncia que nos traerá a casa la versión en CD para que podamos publicar extractos en la web. Nos alegra poderle dar las gracias, en este caso, personalmente.