Reportaje realizado por Laia Ruich y Aitor Marichalar para TV3, Televisión de Catalunya

martes, diciembre 05, 2006

Una red de recuerdos


En dos meses la web ya ha pasado de las 3.000 visitas. Esta bitácora, que fue su humilde predecesora, está recibiendo un promedio de 50 visitas diarias desde que pusimos el contador hace menos de un mes. Pasan de 300 los mensajes, cartas, llamadas que nos han llegado de sitios que esperábamos -países de América en los que el profesor trabajó muchas veces- y otros que nos han sorprendido -Francia, Suecia, Luxemburgo, Escocia. Hemos contestado toda la correspondencia con sincero agradecimiento y algunos mensajes con la alegría de saber que son el principio de una amistad duradera. Algunos piden información, otros la ofrecen y otros se ofrecen ellos mismos para participar en las actividades que estamos preparando para el 2009.

Ana, la webmaster, está pegada al ordenador a tiempo completo para organizar y publicar el material. Después de varias peripecias por imperativo de la técnica, este fin de semana podrá publicar, finalmente, los anunciados vídeos y una sorpresa que a muchos hará volver a la página con asiduidad durante mucho tiempo.


Pero hoy, además de compartir con todos vosotros la alegría de los resultados, queremos hablar del pueblo adelantando un poco del próximo tema de la web.

La fotografía que inicia esta entrada es un trozo de la Calle Mayor de Sort, una calle estrecha, antigua, con sus porches de piedra, como tantas otras de nuestros pueblos de montaña. La de Sort exhibe su prosperidad en las dos hileras de tiendas que la recorren de principio a fin sin interrupción. Es una calle contenta porque de la mañana a la noche la caminan propios y forasteros que venden, compran, miran con la atención del turista, saludan al vecino y se paran a conversar.

¿Y no es eso lo que ocurre en cualquier calle mayor de cualquier pueblo turístico? ¿Qué tiene Sort de especial? Fassman decía que todo. La parte antigua, donde pasó su infancia, está enclavada en una montaña pedregosa bajo la protección del castillo que fue de los condes del Pallars. Un río furioso discurría tocando las casas. El agua y la piedra se retaban y esa lucha sorda concentraba la energía que se le atribuye a los lugares sagrados. Para Fassman, Sort era uno de esos lugares que conmueven de forma radical a quienes son capaces de percibir fenómenos que sólo pueden percibirse a través de la fe.

El pueblo ha cambiado mucho en lo últimos años, en apariencia. Hace mucho que se llevaron el río al otro lado del valle para ganar tierra donde entretenerse en las terrazas de los cafés, pasear, vivir. Pero desde la altura de la Plaza Mayor se sigue escuchando el rumor, a veces rugido de sus aguas, en peremne batalla con las piedras. Esos dos elementos en fricción bajo un cielo único determinaban, decía Fassman, el carácter de su gente. Gente de apariencia granítica forjada por los siglos en que habían de arrancar a las piedras su supervivencia, pero sensibles y hasta sentimentales por dentro, allí donde las emociones fluyen en secreto como las aguas subterráneas que recorren esta tierra.

Seguiremos tratando este tema en el próximo artículo de la web y aún con más intensidad en la biografía. Porque vale la pena desmenuzar cuanto pueda tener de especial un lugar en que se han producido dos fenómenos tan insólitos como el de Fassman y, con las debidas diferencias aunque no menos sorprendente, el de la lotería.

No queremos marcharnos sin agradecer a Tintorer su llamada ofreciéndonos fotografiar los dos cuadros de Fassman que tiene en su casa. Gracias también a Mac de Rubber River por habernos dejado un mensaje en la web con su testimonio de una entrevista que realizó a Fassman como reportero del Segre. Esperamos que pueda pronto contarnos más cosas en una conversación personal. Gracias también a todo los del pueblo que están visitando la página. Le disteis a Fassman en vida la mayor satisfacción de su carrera personal y profesional. Quienes creemos en otra vida después de la muerte podemos imaginar la satisfacción que sentirá al verse tan recordado.





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