Reportaje realizado por Laia Ruich y Aitor Marichalar para TV3, Televisión de Catalunya

domingo, junio 21, 2009

Iker Jimenez y Milenio 3 honran al profesor Fassman en la Cadena Ser


En el momento en que me llegó a través del teléfono la voz de Iker Jiménez, familiar después de haberle escuchado en tantos programas, pero nunca dirigiéndose a mi, supe que la entrevista sería diferente a cuantas me habían hecho. La voz, las palabras de Iker transmiten un entusiasmo, una calidez, una empatía sólo comparable a las de aquel extraordinario comunicador que fue Félix Rodriguez de la Fuente. Su entusiasmo anima y su empatía deshace barreras invitando a la sinceridad.

Recordé enseguida aquella entrevista que hizo a mi padre el escritor catalán Josep Mª Espinás en 1989. El profesor Fassman tenía entonces 78 años y casi 60 de entrevistas a sus espaldas. Había mantenido, hasta entonces, con la prensa una relación de cordial hostilidad. A los periodistas les decía lo que sabía que esperaban escuchar, fuese o no cierto, y jugaba deliberadamente al despiste cuando las preguntas se acercaban demasiado a su intimidad. Con Josep Mª Espinás, sin embargo, todo fue distinto, tan distinto que hasta el día de hoy me sorprende que José Mir Rocafort se quitara, aquel día, la máscara de Fassman, y hablara en televisión, con serena franqueza, de su madre, de su infancia, de sus paisanos. La personalidad y el estilo de Espinás son muy distintos a los de Iker Jiménez. ¿Qué hace, sin embargo, que ambos consigan desarmar las prevenciones del entrevistado llevándole al terreno de las confidencias? ¿Tal vez esa empatía que se percibe sincera, sin impostación, sin rastro de hipocresía?

Fermín Agustí, productor del programa, me había pedido una selección de audios del profesor Fassman para ilustrar la entrevista. Elegí fragmentos de aquel memorable programa de "Identitats" antes de saber el rumbo que llevarían las preguntas. No pude haber elegido mejor. El trayecto y el resultado fueron, esencialmente, los mismos que vivió mi padre aquel día de hace veinte años.

Iker Jiménez habló del profesor Fassman con un respeto y una admiración sorprendentes en un joven investigador del misterio. Los investigadores de su generación se muestran, por lo general, reacios a echar la vista atrás hacia una época que consideran contaminada por la subjetividad y superada gracias al rígido y helado cientifismo que ha acabado con la magia. Iker preguntaba, con la curiosidad entusiasta de un niño, cosas del niño solitario y torturado que fue José Mir Rocafort, buscando un modo de comprender al mentalista e hipnotizador que asombró al público, dentro y fuera de los teatros, con el seudónimo de Fassman. Esa tendencia a profundizar para descubrir y saber que, seguramente, dirige su trayectoria profesional, se rebela con toda claridad cuando Iker confiesa que la fotografía de Fassman que más le impresiona y le inquieta es aquella en que el mentalista se refleja en un espejo con una mirada de tal intensidad, que hacía que muy pocos se atrevieran a mirarle a los ojos. Iker se atreve a mirarle en ese espejo buscando al hombre que se oculta bajo el maquillaje teatral.

No pude dejar de pensar, con tristeza, cuánto habría disfrutado Fassman hablando con Iker Jiménez.

Desde aquí las gracias a ese brillante comunicador que nos entretiene y a la vez estimula nuestra curiosidad y al equipo que, en la madrugada del domingo, redondeó la entrevista glosando la figura de Fassman sin escatimar elogios. A todos, nuestro más sentido agradecimiento.


Pueden escuchar la entrevista en el enlace que aparece en la columna de la izquierda.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

La entrevista de ayer fue algo maravilloso y emocionante de verdad. !Vaya homenaje para cientos de miles de personas! Enhorabuena.

Anónimo dijo...

Muy acertado lo de Iker y Félix Rodriguez de la Fuente. Creo que le tiene gran admiración. La figura de Fassman ayer se hizo gigante para muchos oyentes de la ser.