Reportaje realizado por Laia Ruich y Aitor Marichalar para TV3, Televisión de Catalunya

viernes, junio 29, 2007

Tarde mágica

El martes 26, a eso de las cinco de la tarde, en una de esas calles de la Barcelona alejada del barullo turístico en la que sólo se recuerda el siglo en que vivimos por los vehículos, entramos de pronto en otro mundo y en otro tiempo. Habíamos quedado con José María Llàcer en su tienda, Selecciones Mágicas, para hablar del profesor Fassman. La puerta estaba cerrada y llamamos al timbre. Nos abrió el dueño, uno de esos nuevos amigos que nos ha aportado la web y que, aunque sólo conocemos por fotografía, podríamos reconocer en cualquier parte como si tuviéramos una relación de años. Llàcer nos franqueó la entrada a su tienda y por arte de magia retrocedimos casi un siglo. Rodeado de vitrinas repletas de los objetos más insólitos, el local ofrecía la atmósfera inquietante que en las novelas y películas de misterio anuncia que puede ocurrir cualquier cosa insólita. Pero no tuvimos tiempo de fijarnos en detalles. Llàcer nos hizo pasar enseguida a la trastienda, un amplio almacén y despacho donde la iluminación y los ordenadores nos devolvieron a la actualidad, aunque también, a una actualidad muy especial. Asistían a la tertulia la esposa de Llàcer, el mentalista Fabra, un sarcófago egipcio, diversos aparatos de escapismo y descuartizamiento, muñecos de inocencia amenazadora y, desde carteles y fotografías, estrellas de la magia de otros tiempos. Era, sin duda, el ambiente más adecuado para recordar al joven Fassman en la época en que luchaba por abrirse camino en el mundo del ilusionismo.



Y hablamos de Fassman, por supuesto. El mentalista Fabra había hecho un curso con el profesor y nos relato sus impresiones sobre la personalidad del que fuera su modelo. Todos los sábados, en el espectáculo que ofrece en el Teatreteneu, Fabra le dedica uno de sus números contribuyendo a mantener viva su memoria. En cuanto a Llàcer, no sólo nos contó lo que sabía, sino que nos puso en contacto con el mago Alain Denis, bibliotecario de la Sociedad Española de Ilusionsmo, con quien hablamos esa misma tarde, una conversación emocionante llena de datos y descubrimientos. Pero esa es otra historia que merece otra entrada. Gracias a estos amigos, tenemos muchas cosas que compartir con vosotros y prisa por irlas contando.



A quien la proximidad se lo permita, recomendamos que no dejen de ver el espectáculo del mentalista Fabra. Pueden encontrar información en Atrapalo.com.


Y no hace falta ser ilusionista para dejarse embargar por la atmósfera de Selecciones Mágicas. Basta tener un vestigio de ingenuidad infantil para disfrutar de esas experiencias que nadie disfruta como los niños; la experiencia, en este caso, de entrar en una tienda de otro mundo y otro tiempo, en la que todo parece posible. Ese mundo se encuentra en la calle Enamorats, 124 de Barcelona.

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